Los Kaibiles y la
D-2
Documento
desclasificado por la CIA:
“Sus antecedentes (de Otto Pérez) se remontan a los más sangrientos días de los
años 80, cuando la D-2
realizaba ejecuciones extrajudiciales”.
Por Margarita Carrera. Prensa Libre.
El Príncipe, de Maquiavelo, revela
las más tremendas pasiones de los políticos, tanto del pasado como del
presente. Platón, en la República, se muestra optimista frente a la
naturaleza humana, “asegurando que el hombre es capaz de desarrollar la
inclinación hacia el bien y la virtud mediante una buena educación; Maquiavelo, en cambio, tiene una idea totalmente opuesta:
“Su concepción del hombre es desesperada
pesimista.
El maquiavelismo
se pede aplicar a los gobiernos que, con tal de mantenerse en el poder, han de
aprender como ser temidos, más que ser amados.
La crueldad, según Maquiavelo, tiene su código
si se emplea “la mano dura”, debe de
hacerse de un solo y con todo su peso, pues in baño de sangre ofende menos al saborearse menos, mientras
los beneficios deben hacerse poco a poco para que puedan saborearse mejor.
Ejemplo: un
pueblo tan culto como el alemán fue capaz de someter a los judíos a la tortura
y al exterminio. En la famosa “solución
final”, los más altos jefes nazis, obedeciendo a Hitler,
acordaron cómo exterminar lo más rápido
posible y con el menor costo a millones de judíos.
Sin ir muy
lejos, debe hacerse hincapié en lo sucedido al pueblo guatemalteco durante la guerra sucia. En el resumen de de la CEH se habla de los kaibiles. “El kaibil es una máquina de matar cuando fuerzas o doctrinas
extrañas atentan contra la
Patria o el Ejército” (numeral 9 del Decálogo del Kaibil, inserto dentro de la Misión y Capacidades de la Escuela Kaibil). Su antecedente: “(…) venía de la década de
los 60, cuando la influencia doctrinaria y operacional del Ejército
norteamericano en el adiestramiento de
los oficiales y cadetes del ejército de
Guatemala, en los cursos realizados en panamá, fue notoria.
La mayoría de
los instructores tenía experiencia de combate en Vietnam (…) en las operaciones
contrainsurgentes, principalmente en áreas selváticas”. Claro, referente a la Escuela de Las Américas, dirigida por los EE.UU. “Dentro del curso se fomentó el sentido de
agresividad a través de la presión mental y física deshumanizada. Era esencial matar animales particularmente
perros y comérselos crudos o asados, y beber su sangre. “Teníamos que comer animal crudo, matar
gallinas por la cabeza, tomar su sangre, comer nuestros propios vómitos, para
no desperdiciar. Uno lo hace pero no se
acostumbra…” (testigo, ex kaibil
de Petén, CEH. T.C. 242).
También se habla
de la Fuerza Aérea
entrenada en Fort Albrook,
base aérea de EE.UU. ubicada en Panamá, y en la de
Maxwell, de Alabama. La FAG bombardeó población civil
y arrasó pueblos enteros. También
eliminaba cadáveres, lanzándolos al océano Pacífico: “El personal de la D-2 llevaba a grupos de prisioneros
y cuerpos afuera a esperar el avión y cargarlos s bordo. A los pilotos se les ordenaba volar 30
minutos fuera de la costa de Guatemala y luego empujar a los prisioneros y a
los cuerpos fuera del avión. De esa
manera la D-2
podía eliminar la mayoría de los torturados y secuestrados”. (traducción del documento desclasificado de EE.UU. PG 2550, pág. 67).
El Remhi (tomo II, pág. 89) dice cómo la D-2 (Dirección de
Inteligencia) “estuvo implicada en abusos sistemáticos contra los derechos
humanos incluyendo asesinatos y detenciones ilegales (…)”.
A raíz de la
crisis del golpe de Estado de 1993 se creó una división en la
inteligencia militar como producto de
las posiciones opuestas tomadas por el general Ortega Menaldo
y el coronel Otto Pérez Molina. Los
documentos desclasificados por los servicios de inteligencia estadounidense de
1994 describen al entonces coronel Otto Pérez Molina y su grupo como “oficiales
ambiciosos… En general sus metas son
democráticas y deberían ser la mejor esperanza para el ejército en estos tiempos. Al mismo tiempo, sus raíces, especialmente en
el círculo interior, viene de dentro de
los rangos y categorías de la D-2 y sus antecedentes se remontan a los más sangrientos días de
inicios de los años 80, cuando la
D-2 realizaba ejecuciones extrajudiciales. Son progresistas que crecieron con manchas de sangre en sus manos, aunque no
tenemos información directa para señalar que el propio coronel Pérez estuvo
envuelto en actividades de esta naturaleza.
Al mismo tiempo, no se puede decir que este grupo de oficiales no está
aún influenciado por su pasado”.